ME MUDE

Publicado: 19 octubre, 2010 en Uncategorized

Todo bien con los amigos de WordPress. Pero prefiero blogspot a morir.

 

Ahora estoy en

 

http://www.latroskotrinchera.blogspot.com

 

adeu.

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Leyendo La Nación me detengo en la nota de hoy de Santiago Kovadloff y una imparable catarata de adjetivos se escapa por mis dedos sobre el teclado. Pero después me fumo un pucho, respiro profundamente y borro lo que escribí antes, porque decido quedarme sólo con uno: forro.

No es mi intención aca ponerme a ningunear el dolor válido que puede tener alguien que ha perdido a una persona amada en una situación anormal. Me ha tocado por otro lado experiencias similares y entiendo la bronca y la impotencia que se experimenta. Pero hay que ser un reverendo forro -de esos que googleás “forro” y en imágenes te aparece la foto- para hacer la analogía que intenta inventar este señor.

Si me permiten, voy a hacer un poquito de historia.

El 30 de abril de 1977 14 mujeres se dan cita en la Plaza de Mayo. Son las primeras de muchas que van a venir después. Las acompaña una incógnita fogueada en el desconsuelo del plato vacío en la mesa, en la culpa de ese beso tirado al pasar, de ese “hasta mañana” que terminó siendo eterno. Ellas no exigían mas que una respuesta, aunque venga de algún funcionario de segunda, sobre el  paradero de sus hijos. Había pasado recién un año desde que las Fuerzas Armadas habían entrado a La Rosada y se había instaurado en el país un régimen de pesadilla, una picadora de carne humana de perversa efectividad que declaró una guerra abierta y despiadada contra los trabajadores y los sectores populares. En el primer año de gobierno, los salarios ya valían la mitad, la deuda empresaria y las deudas externas pública y privada se duplicaron. Esta última se estatiza a pedido de los patrones que instalaban campos de exterminio en los terrenos de sus propias fábricas. En esa larga noche  que se proyectaba al vacío y que buscaba parecer eterna, 14 mujeres se negaron a la amnesia y marcaron un camino a todos los que después vinimos a tomar la posta de lo poco que quedó en pie, y del verdor que mana de lo nuevo que florece.

Y posta, hay que ser realmente uno de esos forros de categoría épica para andar comparando estas cuestiones. Pero a ver, no hay drama, hablemos de la inseguridad. A pesar de que el señor nombra la palabra “impunidad” una docena de veces en todo el artículo de Kovadloff no hay una sola mención, ni al pasar, de las estructuras que la garantizan. Y no hablo sobre el pobre desesperado que puede salir un día a jugarse la vida por un botín irrisorio, sino de lo que pasa cuando pones zorros a cuidar a las gallinas. De ese “Estado totalitario” que nombra todavía sobreviven mas de 9 mil policías en funciones, mil personas menos que las convocadas en la ultima marcha contra la inseguridad. Impunidad es eso, querido lector, lectora. Impunidad es pasearte arriba de un patrullero pudiendo elegir quién es el próximo Julio Lopez o la siguiente Silvia Suppo. Es poder levantar al voleo a los pibes de los barrios marginales para que “laburen” para vos o reventarlos a trompadas en una comisaría si se niegan como le pasó a Luciano Arruga. Es poder desaparecer a mas de 600 mujeres para tirarlas en prostíbulos por los que después pasas a cobrar el alquiler.

De esa impunidad, de la que no solamente se hacen los tontos Anibal Fernandez y el Gobierno sino el conjunto de los medios de comunicación nadie habla. Porque todos ellos dependen profundamente de ella.

Porque impunidad es decir que en la Argentina hay solamente 400 represores para meter en cana, como si hubiera habido uno por centro clandestino de detención. Cosa que si no es un insulto a la inteligencia le pega en el palo o es un chiste de muy (muy) mal gusto. Impunidad también es poner a la cabeza de la Armada a un gorila asesino como Godoy, investigado en Mar del Plata por crímenes durante la dictadura. Pero el mayor acto de impunidad es gobernar para los verdugos de esa época con esa sonrisa hipócrita del gobierno nacional, es darte la mano con Blaquier en Olivos sin aunque sea tirarle un palito, un comentario, por los apagones de Ledesma en las noches en las que el Familiar se vestía de milico y salía desde los ingenios a cazar obreros como si fueran liebres. Es llenar hasta el cogote de subsidios a las automotrices que reventaron las conquistas de sus trabajadores durante la dictadura y que fueron abiertamente colaboracionistas con la politica de terror de esos años sin siquiera citar a uno ( ni a uno!) de sus directivos a declarar. La impunidad de esos años de sangre y de plomo se expresa, ante todo, en los hinchados bolsillos del empresariado nacional y popular.

En el próximo post voy a intentar tocar otro tema sobre la inseguridad que a mi me interesa. Pero ya me quedo muy bodoque esto, y todavía tengo que ir a spamearlo por todos lados así que por ahora lo dejo acá, esperando que siga el debate en los comentarios.

De la misma manera que no puede sorprendernos que un empresario como Blumberg, al que un policía le mata un hijo, salga después a decir que la solución a los secuestros es bajar la edad de imputabilidad, de Santiago Kovadloff no puedo esperar mucho. Debería dedicarse a seguir traduciendo al portugués obras de Les Luthiers, y dejar el servilismo pro-patronal a plumas mas inteligentes. Forro.